TAMBIEN LA TUYA

Como ves, intentamos hacer llegar a todos Nuestra Opinión, pero esa intención no sería totalmente válida, ni estaría completa, sin conocer que opinan sobre los temas tratados aquellos que nos visitan y que, por supuesto, tienen mucho que decir al respecto.
Este foro será más objetivo con lo que todos podamos aportar, por tanto...ADELANTE, ESCRIBE:

martes, 7 de septiembre de 2010

CÓMO RECORDAMOS LAS FIESTAS MAYORES


Al llegar septiembre, Elda recupera la actividad aletargada durante el verano. Las Fiestas Mayores, esas que durante más de cuatro siglos han ido construyendo un referente cultural en torno a nuestras tradiciones, se nos muestran como el marco idóneo para reencontrarnos con amigos y familiares, es el momento adecuado para tomarnos un respiro, pasear por las calles céntricas, volver la vista a ese escaso patrimonio arquitectónico y al cultural, más abundante e intangible.
En torno a leyendas como la de la venida de las imágenes, las advocaciones o los ritos y costumbres que nos llevan a escuchar en las Misas Mayores, los villancicos a los Patronos con música del maestro Gorgé y letra del poeta Francisco Laliga, correr la traca, tomar el mezclaíco o comer las fasiuras, se han construido estas fiestas, para unos de estricto contenido religioso, para otros suma de ideas y creencias, igualmente laicas como seglares, aunque mejor aprovechadas por el lado eclesiástico, el cual arrima el ascua a su sardina para interpretar la historia desde un aspecto partidista.
Sea como fuere, las fiestas de septiembre en Elda pasan por ser fruto de una profunda y arraigada tradición que, ni las ideas más extremistas han conseguido desterrar. Por tanto bienvenidas sean estos días para los creyentes y los que no lo son tanto, simplemente son días de encuentro para un pueblo sabedor de su pasado y consciente de cual es su futuro.
Por este motivo el grupo ha querido aunar criterios y en un ejercicio de memoria, no exenta de nostalgia, ha escrito el artículo que acompaña estas letras, para recordar el pasado y poner su granito de arena para la convivencia del presente.

viernes, 3 de septiembre de 2010






Hola a todos, estamos de vuelta de vacaciones y el verano toca a su fin, sin embargo nosotros no hemos parado de trabajar, ya que quedaban cosas pendientes.
El verano es un tiempo propicio para disfrutar de las fiestas en los pueblos y nosotros hemos querido aprovechar esta circunstancia para colaborar con un aniversario muy especial el cincuentenario de la revista oficial de las fallas de Elda. Esta fiesta de carácter popular, es conocida en su versión valenciana, pero en Elda se celebra desde hace más de ochenta años. Muchos de nosotros hemos participado activamente en nuestra juventud, o bien tenemos familiares vinculados a ellas, por eso quisimos aportar nuestro granito de arena y hemos recopilado las portadas de todas las revistas para ilustrar los recuerdos que nos venían a la memoria, aquí los traemos con al portad y el editorial de la propia revista, que lo disfrutéis y en breve estaremos con más cosas. Saludos.

sábado, 26 de junio de 2010

AQUEL ARTÍCULO DEL QUE NADA SABÍAMOS



Posiblemente, el de esta semana sea el artículo más polémico que el grupo ha publicado. Desde su redacción hace casi un mes, han pasado muchas cosas, pero al fin ve la luz en las páginas habituales. Mucho se ha especulado sobre el motivo de esta tardanza, sin embargo, creo que es justo decir que la causa ha sido la gran cantidad de trabajos que la redacción de valle recibe cada semana, por lo que, el espacio que en los últimos números la publicación nos ha dedicado, ha habido que compartirlo con otros autores. Pero lo importante es que, por fin, nuestra opinión sobre un tema tan controvertido como es hablar de política y más de la local, ha visto la luz tal como nosotros queríamos.

Bien amigos, hasta aquí hemos cumplido con un cometido que nos propusimos hace siete meses. Al principio el objetivo era trabajar hasta el mes de abril, ahora vemos que ese empeño se ha alargado hasta finales de junio, nos ha permitido llevar a cabo trabajos que no estaban pensados en el programa inicial y además, tenemos un porvenir bastante halagüeño para el próximo curso.

Los últimos días no han sido demasiado buenos, ha fallecido uno de nuestros amigos, José Poveda y también hemos pasado por algún que otro episodio de mala salud, aunque afortunadamente vamos respondiéndonos, pero con el verano, entre otras cosas llegan los nietos y ahora es el momento de disfrutar-sufrir de esta etapa que va incluida en nuestras vacaciones. Disfrutad del verano, sabéis que en la biblioteca de Elda nos podréis encontrar cuando queráis y más adelante, sobre la segunda quincena de septiembre retomaremos la actividad con todo lo preparemos durante los próximos meses.

AQUEL ARTÍCULO DEL QUE NADA SABÍAMOS

Posiblemente, el de esta semana sea el artículo más polémico que el grupo ha publicado. Desde su redacción hace casi un mes, han pasado muchas cosas, pero al fin ve la luz en las páginas habituales. Mucho se ha especulado sobre el motivo de esta tardanza, sin embargo, creo que es justo decir que la causa ha sido la gran cantidad de trabajos que la redacción de valle recibe cada semana, por lo que, el espacio que en los últimos números la publicación nos ha dedicado, ha habido que compartirlo con otros autores. Pero lo importante es que, por fin, nuestra opinión sobre un tema tan controvertido como es hablar de política y más de la local, ha visto la luz tal como nosotros queríamos.

Bien amigos, hasta aquí hemos cumplido con un cometido que nos propusimos hace siete meses. Al principio el objetivo era trabajar hasta el mes de abril, ahora vemos que ese empeño se ha alargado hasta finales de junio, nos ha permitido llevar a cabo trabajos que no estaban pensados en el programa inicial y además, tenemos un porvenir bastante halagüeño para el próximo curso.

Los últimos días no han sido demasiado buenos, ha fallecido uno de nuestros amigos, José Poveda y también hemos pasado por algún que otro episodio de mala salud, aunque afortunadamente vamos respondiéndonos, pero con el verano, entre otras cosas llegan los nietos y ahora es el momento de disfrutar-sufrir de esta etapa que va incluida en nuestras vacaciones. Disfrutad del verano, sabéis que en la biblioteca de Elda nos podréis encontrar cuando queráis y más adelante, sobre la segunda quincena de septiembre retomaremos la actividad con todo lo preparemos durante los próximos meses.

sábado, 19 de junio de 2010

DISCURSO DE ACEPTACIÓN DEL PREMIO NOBEL PRONUNCIADO POR JOSÉ SARAMAGO EN 1998



"El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir. A las cuatro de la madrugada, cuando la promesa de un nuevo día aún venía por tierras de Francia, se levantaba del catre y salía al campo, llevando hasta el pasto la media docena de cerdas de cuya fertilidad se alimentaban él y la mujer. Vivían de esta escasez mis abuelos maternos, de la pequeña cría de cerdos que después del desmame eran vendidos a los vecinos de la aldea. Azinhaga era su nombre, en la provincia del Ribatejo. Se llamaban Jerónimo Melrinho y Josefa Caixinha esos abuelos, y eran analfabetos uno y otro. En el invierno, cuando el frío de la noche apretaba hasta el punto de que el agua de los cántaros se helaba dentro de la casa, recogían de las pocilgas a los lechones más débiles y se los llevaban a su cama.
Debajo de las mantas ásperas, el calor de los humanos libraba a los animalillos de una muerte cierta. Aunque fuera gente de buen carácter, no era por primores de alma compasiva por lo que los dos viejos procedían así: lo que les preocupaba, sin sentimentalismos ni retóricas, era proteger su pan de cada día, con la naturalidad de quien, para mantener la vida, no aprendió a pensar mucho más de lo que es indispensable.
Ayudé muchas veces a éste mi abuelo Jerónimo en sus andanzas de pastor, cavé muchas veces la tierra del huerto anejo a la casa y corté leña para la lumbre, muchas veces, dando vueltas y vueltas a la gran rueda de hierro que accionaba la bomba, hice subir agua del pozo comunitario y la transporté al hombro, muchas veces, a escondidas de los guardas de las cosechas, fui con mi abuela, también de madrugada, pertrechados de rastrillo, paño y cuerda, a recoger en los rastrojos la paja suelta que después habría de servir para lecho del ganado.Y algunas veces, en noches calientes de verano, después de la cena, mi abuelo me decía: "José, hoy vamos a dormir los dos debajo de la higuera". Había otras dos higueras, pero aquélla, ciertamente por ser la mayor, por ser la más antigua, por ser la de siempre, era, para todas las personas de la casa, la higuera.Más o menos por antonomasia, palabra erudita que sólo muchos años después acabaría conociendo y sabiendo lo que significaba. En medio de la paz nocturna, entre las ramas altas del árbol, una estrella se me aparecía, y después, lentamente, se escondía detrás de una hoja, y, mirando en otra dirección, tal como un río corriendo en silencio por el cielo cóncavo, surgía la claridad traslúcida de la Vía Láctea, el camino de Santiago, como todavía le llamábamos en la aldea.
Mientras el sueño llegaba, la noche se poblaba con las historias y los sucesos que mi abuelo iba contando: leyendas, apariciones, asombros, episodios singulares, muertes antiguas, escaramuzas de palo y piedra, palabras de antepasados, un incansable rumor de memorias que me mantenía despierto, al mismo que suavemente me acunaba.Nunca supe si él se callaba cuando descubría que me había dormido, o si seguía hablando para no dejar a medias la respuesta a la pregunta que invariablemente le hacía en las pausas más demoradas que él, calculadamente, le introducía en el relato: "¿Y después?".
Tal vez repitiese las historias para sí mismo, quizá para no olvidarlas, quizá para enriquecerlas con peripecias nuevas. En aquella edad mía y en aquel tiempo de todos nosotros, no será necesario decir que yo imaginaba que mi abuelo Jerónimo era señor de toda la ciencia del mundo.Cuando, con la primera luz de la mañana, el canto de los pájaros me despertaba, él ya no estaba allí, se había ido al campo con sus animales, dejándome dormir. Entonces me levantaba, doblaba la manta, y, descalzo (en la aldea anduve siempre descalzo hasta los catorce años), todavía con pajas enredadas en el pelo, pasaba de la parte cultivada del huerto a la otra, donde se encontraban las pocilgas, al lado de la casa.
Mi abuela, ya en pie desde antes que mi abuelo, me ponía delante un tazón de café con trozos de pan y me preguntaba si había dormido bien. Si le contaba algún mal sueño nacido de las historias del abuelo, ella siempre me tranquilizaba: "No hagas caso, en sueños no hay firmeza".
Pensaba entonces que mi abuela, aunque también fuese una mujer muy sabia, no alcanzaba las alturas de mi abuelo, ése que, tumbado debajo de la higuera, con el nieto José al lado, era capaz de poner el universo en movimiento apenas con dos palabras. Muchos años después, cuando mi abuelo ya se había ido de este mundo y yo era un hombre hecho, llegué a comprender que la abuela, también ella, creía en los sueños.
Otra cosa no podría significar que, estando sentada una noche, ante la puerta de su pobre casa, donde entonces vivía sola, mirando las estrellas mayores y menores de encima de su cabeza, hubiese dicho estas palabras: "El mundo es tan bonito y yo tengo tanta pena de morir". No dijo miedo de morir, dijo pena de morir, como si la vida de pesadilla y continuo trabajo que había sido la suya, en aquel momento casi final, estuviese recibiendo la gracia de una suprema y última despedida, el consuelo de la belleza revelada.
Estaba sentada a la puerta de una casa, como no creo que haya habido alguna otra en el mundo, porque en ella vivió gente capaz de dormir con cerdos como si fuesen sus propios hijos, gente que tenía pena de irse de la vida sólo porque el mundo era bonito, gente, y ése fue mi abuelo Jerónimo, pastor y contador de historias, que, al presentir que la muerte venía a buscarlo, se despidió de los árboles de su huerto uno por uno, abrazándolos y llorando porque sabía que no los volvería a ver.
(...)
No tengo, pensándolo bien, más voz que la voz que ellos tuvieron. Perdonadme si os pareció poco esto que para mí es todo."

HA MUERTO SARAMAGO, UN HOMBRE FRENTE AL SISTEMA

Hay noticias que cuando las conoces te dejan descolocado. Eso es precisamente lo que me ha ocurrido a mí cuando he sabido que José Saramago había fallecido. Es cierto que 87 años es una edad muy avanzada, pero aquellos que le seguíamos y estabamos acostumbrados a su vitalidad, creo que no imaginabamos que el desenlace estuviese tan cercano, o al menos no queríamos creerlo.

Son muchos los paralelismos existentes en la trayectoria vital de este escritor y los de los componentes del grupo Alberto Navarro Pastor, así lo interpreto yo. Hijo de labradores emigrados a Lisboa en busca de una vida mejor, él no pudo estudiar, por tener que trabajar desde muy niño para ayudar a la subsistencia de su familia. Sin embargo simepre encontró un hueco para llegar a la biblioteca de su barrio y leer para formarse, para acallar la voz interna que le llevaría a convertirse en uno de los personajes claves de la intelectualidad mundial desde hace treinta años. Y ese esfuerzo le fue reconocido con la concesión del Premio Nobel de literatuta en 1998, un año más tarde que su gran amigo, el italiano Dario Fo. Ese premio lo recibió pronunciando un discurso memorable dedicado a la memoria de su abuelo, un humilde labrador analfabeto, pero que para Saramago reunía toda la sabiduría que da el contacto y la complicidad con la tierra.

Propongo un recuerdo para este hombre íntegro, que supo amar a su pueblo luso, entendiendo a la vez la necesidad de trabajar unidos por los objetivos comunes, algo que le llevó a mantener y defender la propuesta de unir Portugal y España en una gran nación bajo el nombre de Ibéria. Esta visión le hizo autoexiliarse en un recóndito lugar, la isla de Lanzarote en donde a cerrado sus ojos a la vida terrenal, solo para entrar en el parnaso de los grandes. Leamos su obra, comentemos su ideario, seguro que no nos deja indiferentes.

viernes, 11 de junio de 2010

SE ACABARON LAS FIESTAS...POR AHORA


¡Estamos en moros! es un dicho muy popular en Elda durante las fiestas que cada año celebramos al finalizar mayo. Con él se pretende resaltar que esos días son un paréntesis en el tiempo, durante el cual la acritud, el desasosiego, las preocupaciones diarias, hay que aparcarlas y vivir con los sentidos todo lo que estas fiestas deparan, que es mucho y bueno.
No diremos que son las mejores, no tenemos derecho a decirlo, pues: en todos los sitios cuecen habas y en mi casa a calderadas, pero el grupo ha querido en su tertulia semanal, reconstruir los días pasados y fruto de esa tertulia surge el artículo semanal dedicado a las fiestas. Para algunos será solo una loa al localismo, para otros, posiblemente conocedores de ellas, quizás les traiga el recuerdo de momentos gratos y divertidos. De cualquier forma, quede aquí reflejado nuestro sentir y admiración por el resultado del trabajo de todo un pueblo.

jueves, 27 de mayo de 2010

TAMBIÉN HAY TIEMPO PARA LAS FIESTAS


Hoy comienzan las fiestas de Moros en Elda, esa cita, a mediados de la primavera, es esperada por todos cada año, para quienes no las conocéis solo quisiera deciros que es un encuentro ineludible y que además, es la mejor terapia para el desánimo. Sin querer hacer apología o caer en falsas modestias voy a dejar de hablar de las fiestas. Espero que las disfrutéis y pensad que por encima de localismos, en todos los pueblos se celebran de forma parecida, solo hay que buscarlas o poner la mente en posición de recuerdo, como aperitivo os dejo el cartel de fiestas de Elda 2010:



jueves, 20 de mayo de 2010

EL ARTÍCULO NO PUBLICADO

La semana pasada enviamos un artículo a Valle que, no sabemos porqué no se ha publicado y sobre él ha caído el más grande de los silencios. Ese artículo fue el resultado de un encuentro en el que surgieron opiniones muy candentes y ese es el resultado, como no ha salido en prensa, haremos uso de nuestro blog y lo publicamos aquí, y esto es lo que dice:


BASTA YA DE CREAR CONFUSIÓN

Al acabar una semana como la que estamos dejando atrás, uno se hace muchas preguntas sobre la sociedad en la que vivimos, pero contestar a esas preguntas, supone hacer otro tipo de reflexiones, relacionadas sobre todo con los sistemas que nos gobiernan, y la pregunta clave se reduce a ¿quién nos gobierna y qué capacidad tiene para hacerlo?

Sabemos que el mundo está atravesando una etapa de grandes cambios, en especial en el ámbito económico y fíjense que no hablamos de crisis, que es la palabra más socorrida, pero si que decimos periodo de adaptación, pero ¿adaptación a qué? En los últimos años hemos asistido a un fenómeno llamado neocapitalismo, que ha hecho tambalearse las estructuras en las que se basaba el mundo. Los países más ricos, han decidido descaradamente que quieren serlo más, y ojo, ahora no hablamos de solidaridad con el más débil, esa cuestión no está olvidada, pero si queremos referirnos a algo más cercano: la explotación que el capital está haciendo sobre el mismo ciudadano, además con la connivencia de determinados grupos políticos, los cuales con su actuación solo dejan traslucir un deseo malsano de acumular poder, pero ¿poder, para qué?

Posiblemente a nuestro grupo se le tache de ser excesivamente tibio ante los temas que trata cada semana, pero la situación que estamos viendo y la que vive el país, merece que de alguna forma se hable del tema como debe de ser y que, al menos alguien, llame a las cosas por su nombre. Con una tasa de desempleo escandalosamente alta, aunque ¿se ha analizado bien quienes componen esas listas?; un tejido industrial casi desmantelado y con muestras de agotamiento ¿pero a quien le interesa que no produzcan las industrias?; un sistema bancario dueño, no solo del dinero, sino practicante de unas políticas asfixiantes para el gobierno de la nación, mientras que descaradamente declaran beneficios como jamás en la historia habían tenido. Amigos y colaboradores de una facción política que, no contenta con haber especulado durante años con los recursos financieros, con haber vendido el país al mejor postor, con haber desmantelado el patrimonio público repartiéndolo entre sus amigos, en aras de no se sabe que beneficios y para quien, bueno si se sabe: hay una clase política definida y emergente que se ha hecho fuerte enriqueciéndose descaradamente a costa del contribuyente, que ha hecho de pueblos y ciudades, e incluso de comarcas enteras, su propio rancho, que ha ensuciado la herencia política de una transición, conseguida con el buen tino y entendimiento de todo un pueblo, algo de lo que muchos nos sentimos orgullosos, pero que, con el paso de los años, otros se han dedicado a ensuciar.

Un país, una nación como la nuestra, merece de un buen gobierno, pero el gobierno no es solo el partido que ostenta el poder, ese gobierno actuará bien con una buena oposición, de todos es la responsabilidad de que el aparato funcione, la oposición ha de ser fuerte y coherente, no puede ser un acusica de patio de colegio que niegue cualquier colaboración o pacto para superar dificultades que todos los ciudadanos hemos de sufrir, porque al fin y al cabo el poder está en nuestros votos, cada cuatro años, y no somos tontos, no nos dejamos engañar ni en lo patrio, ni en lo local.

Y si de lo local hablamos, que también lo podemos hacer, les diríamos: Señores políticos, pónganse a trabajar, se acaba el tiempo, no nos hablen de catástrofes anunciadas (o creadas por ustedes), den trabajo a nuestros hijos, permitan que nuestra ciudad, nuestro valle, nuestra comarca, sigan creciendo como siempre lo ha hecho. Favorezcan la creación de industrias, generen riqueza, dejen para más tarde el oropel: Elda, guapa, sí, pero con trabajo, con empleo, para que nuestros hijos no tengan que marcharse lejos, que la riqueza y la base industrial que creó nuestro pueblo durante siglo y medio, no se vea diluida en cuatro años como si jamás hubiese existido.

Cuando hayan conseguido eso, entonces y solo entonces, podremos pasear por esas calles remozadas, ostentosas, bonitas, pero que no dejan de ser un mal decorado, pues no llegan a tapar el hambre y la miseria que Elda y sus habitantes empiezan a sufrir.

EL VISITANTE EN LA PRENSA


También se ha publicado la visita que Miguel ha hecho a la exposición, aquí la tenéis.

EL RECUERDO DE UNA VISITA


la semana pasada hablábamos de la visita que el grupo hizo al geriátrico El Catí, además colgamos las fotos, pero ahora es el artículo que Ofelia ha escrito recordándolo el que subimos. Disfrutarlo.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Hace unas semanas, recibimos un artículo de Paco Máñez en el que analizaba las figuras de dos grandes literatos españoles: Miguel Hernández y Miguel Delibes. Aunque aparentemente no tenían nada en común, es interesante leer las reflexiones de Paco y al mismo tiempo sacar las nuestras propias. Aquí tenéis el texto al que me refiero:

TESTIGOS DEL SIGLO XX: MIGUEL HERNÁNDEZ – MIGUEL DELIBES Conmemorando el Centenario del nacimiento de Miguel Hernández, muere Miguel Delibes el 12 de marzo a los 89 años, nacido diez años después que lo hiciera el pastor poeta, en esta tierra junto al Mediterráneo, tierra surcada de mares y palmerales cálidos “alto soy de mirar a las palmeras” y oasis con sabores orientales para la vida plena; tierra que a principio de siglo, era tierra de fango y miseria para la mayoría de los desheredados que continuaban atados a la cadena de la ignorancia, y la miseria secular y el analfabetismo vigente, en el siglo más convulso de la historia, el siglo XX.
Miguel Delibes, en su reciente muerte después de que “la vejez y la enfermedad lo fueron volviendo discretamente invisible” fue hijo de la estepa castellana, donde por primera vez vio las estrellas desde aquellas tierras recias, donde el término medio existe poco entre el frío estepario y el calor tórrido asesino; …“más alto en persona, con lustre rojizo” de aquellos fríos y soles extremos que también marcaron la aridez de la historia, que también imposibilitó la libertad de conciencia y acción del El Hereje –última obra literaria suya- reflejo de la antigua inviolable mística castellana, ceñida también al rigor criminal de la inquisición.
A Hernández y Delibes la guerra civil, les hace luchar en bandos opuestos. El viento de denuncia literaria de Delibes se uniría espiritualmente al poético de Hernández para encontrarse en el huerto árido doloroso de la España trágica de la posguerra, lejos ya de los campos de batalla de la guerra civil más atroz de toda la larga historia de este país, en la que se gestó, después de la Primera guerra Mundial, el caldo de cultivo para desarrollar la Segunda.
Miguel Hernández se murió soñando “volverás a mi huerto y a mi higuera” para toda su eternidad con Josefina, su mujer y Delibes, desde que murió Ángeles la suya, evocará lo mejor de “su equilibrio y la mitad de sí mismo en aquella Señora de rojo sobre fondo gris”, cuya dolorosa ausencia no podrá ayudar a conllevar las injusticias y nuevas atrocidades del día a día hasta sus 90 años, en que ya oliendo su próxima su muerte no le importa decir: no quiero vivir más en este mundo. Mundo caótico y vergonzante ante el descalabro financiero del que, como en aquellos felices años mientras los ecos de las músicas de las de los felices años 20 sonaban al ritmo del charlestón, se volvió a repetir la historia del primer Crac en Nueva York en que, como este, machacó y machaca a los más débiles.
Miguel Hernández, prisionero,-“ porque no hubo plaza en ningún avión ni pasaporte de última hora para quien había puesto su v ida entera, su nombre y su literatura al servicio de la República; para quien no podía esperar clemencia de los vencedores ni tampoco esconderse en el anonimato” -, murió el 31 de Diciembre 1942 victima de su enfermedad pulmonar ante la negativa de la dictadura de dispensarle asistencia médica en la cárcel de Alicante, donde conoció al poeta Mollá de Petrer, confraternizando con sus poesías que tanto les aliviaron en aquel infierno.
Mollá, me contó que, también él enfermo en la misma enfermería, pasaba muchas horas junto a Miguel hablando y que sus enormes ojos se llenaban de lágrimas cada que le pedía que leyera su poema Alma, posteriormente traducido a varios idiomas. Aquellos ojos enormes como dos soles a sus 26 años, se quedaron para siempre aferrados y constituyeron todo un símbolo de alerta, gracias a que el dramaturgo Buero Vallejo, también preso, dibujara su imagen a lápiz cuando murió abandonado a su destino.
También los ojos de Delibes se quedaron siempre abiertos y espantados del horror de la guerra, si bien, antes de que lo movilizaran, a los 17 años decidió enrolarse como voluntario en la marina porque: casi con seguridad iban a destinarme a infantería y me horrorizaba la idea del cuerpo a cuerpo, la guerra en el mar era más despersonalizada, el blanco era un barco, un avión… nunca un hombre. A pesar de ello quedó profundamente marcado para siempre: Si fuera posible hacer un estudio médico de las personas que luchamos en aquella terrible guerra, resultaría que los mutilados síquicos somos bastantes más que los mutilados físicos que airean sus muñones.
A Delibes también le gustó el dibujo y se matriculó en la Escuela de Artes y Oficios y en 1941 ingresa como caricaturista en periódico El Norte de Castilla de su Valladolid, cuando “el azar le hace descubrir la belleza del lenguaje y la eficacia de la metáfora y el adjetivo oportunamente empleado”, pasando a ser luego redactor con una formación autodidáctica. En lo que a lo literario se refiere escribió su primera novela La sombra del ciprés es alargada consiguiendo el premio Nadal en 1948, y diez años después es nombrado director del periódico.
Desde la dirección del diario, Delibes -gran aficionado, también a la caza y a la pesca -, emprende una serie de campañas a favor del medio rural al ver cómo se va olvidando y desmoronando ante la impasibilidad del régimen que lo marca y censura, obligándolo a dimitir en 1963; no por ello abandona la denuncia de la postración de Castilla, utilizando para ello la narrativa. Su novela Las Ratas (1962) y la posterior versión cinematográfica que de ésta lleva a cabo el director Antonio Giménez Rico, constituye la verdadera epopeya novelada de la tragedia del campo castellano. Otros títulos importantes son El Camino, La hoja Roja, Cinco horas con Mario, Parábola del naufrago, hasta llegar a su última novela El Hereje, considerada su obra cumbre, si bien se considera que su vida literaria fue válida, aunque sólo hubiese escrito la novela Los Santos inocentes, llevada al cine con maestría.
Delibes recibió los premios más importantes de las letras hispanas, incluido el Cervantes -concedido en 1993-, ha sido uno de los autores españoles más adaptados al cine y al teatro, y uno de los precursores en las denuncias de las graves consecuencias que, como el cambio climático, devienen de la persistente agresión humana a la naturaleza. Así lo auguró el 25 de mayo de 1975 cuando leyó su discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua, posteriormente editado con el título de "Un mundo que agoniza” El sentido del progreso desde mi obra" (1979), defendiendo en su discurso fundamentalmente al hombre: “porque pienso que este progreso de la producción en cadena es antihumano, y en segundo lugar defiendo a la naturaleza que es el chivo expiatorio de este desarrollo tecnológico desenfrenado”. Se proclamó observador de la vida y próximo a la hipersensibilidad. “Miro a mi alrededor y observo lo que sucede a mi lado y me asombra la falta de comprensión de una personas con otras”.
Si un personaje como Delibes resulta una anomalía para la dictadura franquista, como sentencia Antonio Muñoz Molina, en Hernández se verifica los mejores sentimientos de lucha y el verdadero afán de cambiar aquella sociedad, optando por conocer la guerra cara a cara, y… “con los cojones del alma” acude a primera línea, cavando trincheras, y viviendo en los frentes con los soldados desde que se alistara al Quinto Regimiento. Benjamín Prado escribe: “Miguel es un ruiseñor que canta en medio de las batallas, un poeta que crea con la pureza del alma mientras suenan los obuses y revientan las entrañas.” Y en este significativo texto que bien pudiera ser su testamento o epitafio añade: …”Los poeta somos el viento del pueblo: nacemos para pasar soplados a través de sus poros y conducir sus ojos y sus sentimientos hacia cumbres más hermosas. Hoy, este hoy de pasión, de vida, de muerte, nos empuja de un imponente modo a ti, a mí, a varios, hacia el pueblo. El pueblo espera a los poetas con la oreja y el alma tendidos al pie de cada siglo.”Miguel con su muerte se reveló contra los dogmas y la violencia.
Francisco Máñez Iniesta
Bibliografía:
-LA VIDA BREVE DE MIGUEL HERNANDEZ. TRIBUTO AL GENIAL ESCRITOR EN EL CENTENARIO DE SU NACIMIENTO. ESCRIBEN ANTONIO MUÑOZ MOLINA, ELENA MEDEL, LUIS MUÑOZ, ALFONSO GUERRA, BENJAMIN PRADO, JOAN MANUEL SERRAT, EUTIMIO MARTIN, LUIS GARCÍA MONTERO. EL PAIS Nº1745. MADRID 2010.
-ALTO SOY DE MIRAR A LAS PALMERAS, DE MARÍA ÁNGELES SÁNCHEZ.
EL PAIS EL VIAJERO 20-03-10. MADRID,
-DELIBES A LO LEJOS DE ANTONIO MUÑOZ MOLINA. BABELIA 956 - 20-3-10 EL PAIS, MADRID. -MIGUEL DELIBES, NOVELISTA DE CASTILLA. NORTE DE CASTILLA. ES

martes, 18 de mayo de 2010

UNA VISITA ESPECIAL EN LA EXPOSICIÓN




Lo habíamos anunciado y no todos lo creían, pero aquí está, ha llegado Miguel, desde esta mañana está sentado en un banco, leyendo las poesías del 27 y en el entorno de su mundo, una ocasión y un aliciente más para visitar la exposición que ya se acerca al millar de visitantes. Muy buenas las dedicatorias en el libro de firmas.

jueves, 13 de mayo de 2010









































HABLANDO DE MÚSICA, DE CULTURA Y DE NUESTRA HISTORIA
















Por fin llegó el día y todo se cumplió. Estuvimos en el geriátrico El Catí y partcipamos en su semana cultural; nosotros, encantados; los residentes, suponemos que bien. La verdad es que pasamos un rato muy divertido: hablamos de las Fiestas mayores, de las de Moros y Cristianos, de la banda de música, del Yola, del Negresco. Paco toca la caja china, Manola las castañuelas, se cantó Carmen de España, antiguas canciones de trabajo y Regina, una de las residentes, nos emocionó y se emocionó al recordar momentos pasados de su vida, que en parte es la de todos nosotros por lo sitios y anecdotas que mencionaba.





Gracias a Encarna, a Mª José, a Mamen, a Jose, a Mario...en fin a todos los que hicieron posible una mañana tan bonita y emotiva.





Pero despues de la palabra, vamos a ver las imágenes.