BASTA YA DE CREAR CONFUSIÓN
Al acabar una semana como la que estamos dejando atrás, uno se hace muchas preguntas sobre la sociedad en la que vivimos, pero contestar a esas preguntas, supone hacer otro tipo de reflexiones, relacionadas sobre todo con los sistemas que nos gobiernan, y la pregunta clave se reduce a ¿quién nos gobierna y qué capacidad tiene para hacerlo?
Sabemos que el mundo está atravesando una etapa de grandes cambios, en especial en el ámbito económico y fíjense que no hablamos de crisis, que es la palabra más socorrida, pero si que decimos periodo de adaptación, pero ¿adaptación a qué? En los últimos años hemos asistido a un fenómeno llamado neocapitalismo, que ha hecho tambalearse las estructuras en las que se basaba el mundo. Los países más ricos, han decidido descaradamente que quieren serlo más, y ojo, ahora no hablamos de solidaridad con el más débil, esa cuestión no está olvidada, pero si queremos referirnos a algo más cercano: la explotación que el capital está haciendo sobre el mismo ciudadano, además con la connivencia de determinados grupos políticos, los cuales con su actuación solo dejan traslucir un deseo malsano de acumular poder, pero ¿poder, para qué?
Posiblemente a nuestro grupo se le tache de ser excesivamente tibio ante los temas que trata cada semana, pero la situación que estamos viendo y la que vive el país, merece que de alguna forma se hable del tema como debe de ser y que, al menos alguien, llame a las cosas por su nombre. Con una tasa de desempleo escandalosamente alta, aunque ¿se ha analizado bien quienes componen esas listas?; un tejido industrial casi desmantelado y con muestras de agotamiento ¿pero a quien le interesa que no produzcan las industrias?; un sistema bancario dueño, no solo del dinero, sino practicante de unas políticas asfixiantes para el gobierno de la nación, mientras que descaradamente declaran beneficios como jamás en la historia habían tenido. Amigos y colaboradores de una facción política que, no contenta con haber especulado durante años con los recursos financieros, con haber vendido el país al mejor postor, con haber desmantelado el patrimonio público repartiéndolo entre sus amigos, en aras de no se sabe que beneficios y para quien, bueno si se sabe: hay una clase política definida y emergente que se ha hecho fuerte enriqueciéndose descaradamente a costa del contribuyente, que ha hecho de pueblos y ciudades, e incluso de comarcas enteras, su propio rancho, que ha ensuciado la herencia política de una transición, conseguida con el buen tino y entendimiento de todo un pueblo, algo de lo que muchos nos sentimos orgullosos, pero que, con el paso de los años, otros se han dedicado a ensuciar.
Un país, una nación como la nuestra, merece de un buen gobierno, pero el gobierno no es solo el partido que ostenta el poder, ese gobierno actuará bien con una buena oposición, de todos es la responsabilidad de que el aparato funcione, la oposición ha de ser fuerte y coherente, no puede ser un acusica de patio de colegio que niegue cualquier colaboración o pacto para superar dificultades que todos los ciudadanos hemos de sufrir, porque al fin y al cabo el poder está en nuestros votos, cada cuatro años, y no somos tontos, no nos dejamos engañar ni en lo patrio, ni en lo local.
Y si de lo local hablamos, que también lo podemos hacer, les diríamos: Señores políticos, pónganse a trabajar, se acaba el tiempo, no nos hablen de catástrofes anunciadas (o creadas por ustedes), den trabajo a nuestros hijos, permitan que nuestra ciudad, nuestro valle, nuestra comarca, sigan creciendo como siempre lo ha hecho. Favorezcan la creación de industrias, generen riqueza, dejen para más tarde el oropel: Elda, guapa, sí, pero con trabajo, con empleo, para que nuestros hijos no tengan que marcharse lejos, que la riqueza y la base industrial que creó nuestro pueblo durante siglo y medio, no se vea diluida en cuatro años como si jamás hubiese existido.
Cuando hayan conseguido eso, entonces y solo entonces, podremos pasear por esas calles remozadas, ostentosas, bonitas, pero que no dejan de ser un mal decorado, pues no llegan a tapar el hambre y la miseria que Elda y sus habitantes empiezan a sufrir.
¿estamos en un país verdaderamente democrático?
ResponderEliminar¿nuestros políticos están preparados para recibir "críticas"?
Somos una democracia joven que no admite críticas y que aún se acuerda de los tiempos de la censura.
También hay que tener en cuenta que ningún periódico o publicación escrita es independiente y que se financian en su mayoría por la publicidad y si encima estamos hablando de una publicación local, hablamos que parte de su financiación proviene de los fondos públicos del ayuntamiento de turno. Por lo tanto creo que os censuraron el artículo porque cierta persona dirigente del pueblo se podría ver reflejada.
Os doy mi apoyo para que sigais siendo independientes.
Ahora se por qué no os lo han publicado, porque les habéis "dado cera" a quienes pretenden que, desde fuera, se vea todo bonito y perfecto.
ResponderEliminarMe parece que, al igual que el anónimo que hizo el comentario anterior, hay una persona a la que no le gustan las verdades y no quiere ver cómo se está quedando el pueblo.
En realidad, lo que estamos viviendo en estos tiempos con la política es una farsa ya que todos los partidos tienen el mismo fin, beneficiarse lo que puedan de los ciudadanos.
Si nos damos cuenta, no tenemos opciones ya que mieremos al partido que miremos, ninguno nos ofrece esperanzas de que esto cambie.
Enhorabuena por no dejaros pisar por nadie.
Me parece acertado haber sacado en articulo aqui.Saludos Pepi
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